Algo parecido.
Mi Pierre:
Hace mucho que no te escribía, pero últimamente me he acordado más de ti de lo que acostumbraba. Y es que debo confesarte que él me recuerda un poco a ti. Un poco, no mucho, porque le falta el verde en los ojos y el olor a pachuli y a café. Pero me recuerda a ti porque a veces le da por usar camisetas amarillas que le combinan con la luz que se le asoma por sus ojos chiquitos. Y también me recuerda a ti porque a él tampoco le da miedo el mundo, porque también lo desafía y le coquetea mientras camina distraído con el pelo despeinado. Y también porque sonríe y canta, así de la nada. Y sobre todo porque cada vez que me mira contesta todas mis preguntas y me calma todas mis angustias sin tener que decir ni una sola palabra.
Hace mucho que nadie me hacía sentir así. Tan contenta de la nada. Hace mucho que no esperaba los lunes y los martes con tantas ansias, con las manos llenas de esperanzas de que él se me aparezca en la semana por entre las puertas de las casas bonitas de la Roma, como a tí se te ocurría hacerle a veces. Hacía años que no se me olvidaba el mundo, que no quería mencionar un nombre con cualquier pretexto para ver si así lo sentía un poquito más mio. Hacía varias vidas que no me encontraba a un extraño tan conocido en la esquina de alguna calle. Y a veces, cuando se descuida, lo veo y te veo un poquito a ti hace todos esos años. Pero contigo todo fue más fácil, o al menos eso pienso ahora que ha pasado tanto tiempo, y no entiendo como ahora no puede ser igual de fácil que entonces. Quisiera poder tomar su mano sin tener que invertarle ninguna excusa, y caminar con él asi pegaditos como alguna vez caminé contigo por Tonalá y Jalapa. Me hiciste muy feliz, sabes? no sé si ya te lo había dicho. Y quiero volver a ser asi de feliz algún día. Y a veces cuando él me mira de reojo me dan unos escalofríos que se parecen un poquito a eso pero que duran hasta que algo más llama su atención hacia otro lado donde no se me ocurre estar a mi.
No sé qué hacer. No sé cómo dejar de pensarlo, así igualito que como me pasaba contigo. No sé cómo ya no soñar con él todas las noches. No sé cómo hacer que me deje de doler el pecho. No sé cómo no querer estar con él… un día, una semana, un mes, una vida, muchas. Quiero hacerlo tan feliz como me hiciste tú a mi. Quiero otra historia como la nuestra. Y no sé que hacer. Nada es fácil, hoy no.
Pero bueno, el caso es que él me recuerda un poquito a ti. Me recuerda un poquito a mi cuando estaba contigo. Yo casi diez años más vieja desde aquel verano, él diez años más viejo que tú ahora, dieciocho años más viejo que tú entonces. Me gustaría saber qué pensarías de él si lo vieras; si te gustaría para mi, si pudieras contar una historia con nuestros nombres. Me gustaría saber qué pensarías de nosotros tanto así como me gustaría saber la razón por la cual te fuiste. Me gustaría saber por qué él no está sólo, por qué está con alguien más y no comigo. Me gustaría saber si a él le gustaría estar conmigo, si se pregunta por mi tanto como yo me pregunto por él. Pero tú te fuiste. Te fuiste. Y ahora él me está recordando mucho a ti.