Hasta pronto, 1975.
Hoy me despedí de la Roma. Me despedí de sus calles, de sus banquetas, de sus historias. Me despedí de MIS historias. Y sí, lloré un poquito por que al irme vi ahí a tu recuerdo con aquella conocida playera roja, sonriéndome como siempre, quizá burlándose un poco de como el destino nos jugó medio chueco…
Y de todo corazón, espero que te vaya bien en la vida. Ojalá sepas que me salvaste, que me reviviste, que me devolviste la sonrisa y la certeza de que la magia existe.
Nos vemos en otra vida. Espérame ahi en la esquina de Mérida y Tabasco por ahí de las 10:00 de la mañana. Y no te preocupes, que yo te sabré reconocer desde dos calles antes de verte.